Déjame contarte la historia que aviva la melancolía
El cuerpo declina de cansancio
Más sigue firme la idea
Entonces, déjenme oídos escuchar
Lo que quiere decir esta mente inquieta
Y es que la lejanía del cuerpo
No bloquea la cercanía del pensamiento
Amo el silencio de mi espíritu
Que se alza con miedo en la mórbida inmensidad
Ese silencio
Solo lo entorpece el ruido de la brisa
Eres tú pues como la suave brisa
Que refresca suave en mi desierto
¡Luz, Alegría, Vida! El abrazo cálido en un tarde fría